Cosas que antes eran la ley!!!!!

Existen ciertas cosas que en su día deseamos tener y nunca tuvimos pero que si alguien nos las regala ahora probablemente ni las sacaríamos del envoltorio.

ATARI PORTFOLIO (O EL ORDENADOR DE JOHN CONNOR)

AtariPortfolioT2Una de las escenas más memorables de la película Terminator II: El Juicio Final (1991) es en la que John Connor se acerca a un cajero automático a por algo de efectivo. Pero para sorpresa de todos, en lugar de utilizar una vulgar tarjeta de crédito utiliza una tarjeta conectada a una de las ranuras de expansión de un pequeño ordenador portátil que saca de su mochila. Crackea rápidamente el terminal y obtiene un buen fajo de billetes que más tarde se gastará con su amigo en los recreativos. En otra ocasión, volverá a valerse de su equipo portátil para abrir una puerta de seguridad.

AtariPortfolioTerminator II es una de esas películas que lograron cautivar a toda una generación por su acción trepidante y por sus increíbles efectos especiales, entre los que hay que mencionar la técnica de Morphing, empleada para recrear al T-1000 (el terminator de metal líquido).

Si en algo coincidimos todos los chavales de entonces es en que sería una gozada disponer del equipo de John Connor y de sus conocimientos para obtener dinero rápido e ilimitado en los cajeros automáticos. Algunos quizás lo sigamos pensando…

Pues bien, el ordenador que utiliza John Connor para obtener dinero fresco es un Atari Portfolio, un pequeño “ultraportátil” del pasado (1989), de un tamaño similar al de una cinta VHS. Un verdadero prodigio tecnológico para la época.

Compatible con MS-DOS, el Atari Portfolio contaba con un procesador 80C88@4.9152 Mhz, una memoria RAM de 128 kB y una ROM de 256 kB -con programas preinstalados-, además de diferentes puertos de expansión que le permitían conectarse a un PC para transferir datos. Entre sus aplicaciones destacaban un procesador de textos, una hoja de cálculo, un calendario y una agenda.

Hoy en día, los únicos que pueden conceder cierto valor a este emblemático equipo son los nostálgicos y los aficionados a la retroinformática, pero cuando se estrenó la película todos quisimos uno. Si Atari pagó para que apareciese en la película es algo que no he podido confirmar, pero tras el estreno de Terminator II las ventas del Atari Portfolio se dispararon.

MOTOROLA DYNATAC (O EL CELULAR DE ZACK MORRISON)

zack_morris_phone

Los CELULARES se han ganado con el paso de los años un hueco en nuestros bolsillos. ¿Quien iba a decir que aquellos aparatos, sólo disponibles para una élite a principios de los años 90, se volverían imprescindibles en nuestras relaciones cotidianas y profesionales? Pues Zack Morris.

Zack Morris era uno de los protagonistas de “Salvados por la campana“, una serie que se emitió durante años en azteca 7. Además de rubio, y bromista, fue uno de los primeros personajes en presentarnos el celular como un dispositivo cotidiano que servía, por ejemplo, para encargar pizzas desde el pupitre del instituto.

Quizás el móvil de Zack, perteneciente a la familia Motorola DynaTAC, resulte ridículo visto desde una perspectiva actual por culpa de su enorme tamaño. Sin embargo, el DynaTAC8000x, otro teléfono de la misma familia, se convirtió en 1983 en el primer teléfono móvil del mercado, y su característica más atractiva era sin duda la de que su tamaño era tan reducido que se podía llevar cómodamente a todas partes. Su precio estaba lejos del alcance de muchos de nuestros bolsillos, 3.995 dólares de entonces.

A modo de curiosidad cabe decir que Tommy Vercetti, protagonista del Grand Theft Auto: Vice City, también utiliza un teléfono móvil DynaTAC.

LOS PÓSTERS DE PAMELA ANDERSON

posterPamelaAntes de que Internet formase parte de nuestras vidas las cosas eran bien distintas, especialmente en lo referente al acceso al material explícito.

Las revistas pornográficas eran un negocio clandestino en las escuelas, y alquilar una película erótica en el videoclub de la esquina o comprarla en el puesto de revistas en el mismo donde nuestros padres compraban la prensa, una misión imposible. Sólo los afortunados que tenían Cable podían ver películas calientes a escondidas en su casa, mientras que el resto de los mortales nos conformábamos intentando descifrar las señales codificadas de la pantalla del televisor.

Probablemente la generación de los años ochenta ha sido la última en tener una infancia inocente.

El caso es que, para suplir estas carencias -ya que no sólo de pan vive el hombre-, comenzó a emitirse Guardianes de la Bahía que trataba sobre unos guardacostas en la playa de Santa Mónica que lucían sus esculturales cuerpos a cámara lenta y al mismo tiempo rescataban a los incautos bañistas de morir ahogados.

De la noche a la mañana la voluptuosa socorrista Casey Jean Parker, encarnada por la playmate Pamela Anderson, se transformó en el mito erótico de los adolescentes (y de los no tan adolescentes) de todo el mundo.

pamelaEl éxito de Pamela Anderson se materializó por estos lares en forma de pósters de pared, todo un objeto de deseo de los pubertos de entonces. A pesar de que en muchas ocasiones la popular socorrista apareciese vestida -con algún rídiculo trapo- sus imágenes eran consideradas como material semi-pornográfico por muchos de nosotros, y lo mejor de todo es que teníamos acceso a ellas.

Ninguna tienda ponía trabas a la hora de vender los pósters y muchos nos hicimos con alguno. Sin embargo, el problema llegaba una vez en casa, a la hora de colgarlos. Algunos padres dejaban a sus hijos tenerlos mientras que otros los prohibían tajantemente porque no querían que anduviésemos con esas cosas.

Los años pasaron y la voluptuosa barbie siliconada que cautivó nuestros corazones en los años 90 no envejeció como el buen vino -o como Madonna-. Pero seguro que muchos de nosotros en algún lugar de la casa seguimos teniendo algún póster enrollado de nuestra musa de la infancia.

EL PARACAIDISTA

Los puestos de juguetes, para los jóvenes noventeros, eran el paraiso. Un lugar donde comprar chucherías, tarjetas y determinados juguetes baratos y divertidos como la mano-pegajosa, los huevos Kinder o, en este caso, el hombre paracaidista.

Una figura verde atada con dos hilos a un paracaidas doblado de plástico era un buen entretenimiento para un par de horas. Estos juguetes baratos no duraban mucho más, y al igual que la mano-pegajosa atrapaba mejor el polvo que la aspiradora, el hombre paracaidista tenía una corta pero emocionante existencia, un par de saltos hasta que el paracaídas se rompia de la misma forma en la que lo hacían las bolsas del super, o los hilos se enredaban formando un nudo marinero complicado de deshacer.

Muchos intentamos sustituir el paracaidas de plástico por un duradero trapo de cocina pero no valía de nada, el trapo pesaba más que la figura de plástico y el juguete no funcionaba. Todo estaba estudiado al milímetro para que en caso de que se nos rompiera tuviésemos que comprar otro, y lo comprábamos. Es más, si aún los vendieran iría ahora a comprarme uno.

Reloj Transformer

EL RELOJ DE TRANSFORMERS

Los relojes digitales de Casio (modelos “comunista”, calculadora, con juegos y mando a distancia) sólo tenían un rival, un oponente de su talla, un reloj capaz de transformarse en Autobot, el legendario reloj de Transformers. Disponible en varios colores -los más populares el rojo y el negro-, esta maravilla digital con licencia de una serie de éxito servía para presumir en el patio del colegio y para tener siempre un juguetito a mano.

LOS TELEVISORES PORTÁTILES

En una época en la que no había Internet, las televisiones portátiles eran una buena forma de estar en contacto con el mundo y de poder ver las caricaturas en cualquier lugar. La programación emitida por las televisoras era mejor que la de ahora, salvo contadas excepciones ¡y eso que había muchos menos canales!

El problema de estos codiciados aparatos tecnológicos es que su precio se disparaba más allá de los 1000 pesos excediendo las posibilidades de un niño de entonces. Sólo estaba al alcance de… los taxistas. Tal vez la mala prensa de este colectivo se deba en parte a la envidia que generaban en los chavos de entonces.

 

TENIS CON VALVULAS DE AIRE

No recuerdo si fue por culpa de los anuncios de Michael Jordan o de algún otro astro deportivo, pero a la hora de ir a comprar los tenis lo que más valorábamos era que tuviesen valvula de aire, cuanto más grande mejor. Gracias a ella saltaríamos más o correríamos más rápido, y lo que queríamos entonces era poder clavarla en las canastas.

El caso es que estos tenis duraban mucho menos que los que no disponían de cámaras de aire, ya que acababan ponchándose y había que comprar otros.

LA NEO GEO

En la batalla de los 16 bits dos grandes contendientes se dieron cita, por parte de Nintendo el “Cerebro de la Bestia” y por parte de Sega la Megadrive.

Los que entonces leíamos las revistas del sector conocíamos la existencia de una videoconsola mejor, mucho más potente, capaz de trasladar al televisor de casa la magia de las maquinitas. Esta videoconsola era la Neo Geo, pero era tan cara que se salía del presupuesto económico de cualquier fanatico. Además, si ya suponía un importante esfuerzo el comprar una novedad de Super Nintendo 250 pesos, imagínate lo que sería el tener que pagar casi el doble por los cartuchos de la consola de SNK.

Y asi llegamos al final de este pequeño reportaje tomado y  editado directamente de Pixfans.com

dante-2