Tom Kalinske y la Edad de Oro de Sega

imageAunque actualmente Sega muestra claros síntomas de recuperación lo cierto es que durante más de  diez años no ha sido otra cosa que la sombra de lo que un día fue, la segunda empresa de videojuegos más importante del mundo. Esa edad dorada coincide con la etapa en la que un americano llamado Tom Kalinske dirigió Sega of America (1990-1996). ¿Pero quién es este señor? Venir.

Tom Kalinske fue durante los años 80 CEO de Mattel, que no es poco. Un buen día, mientras disfrutaba de unas vacaciones en Hawái, un señor bajito y de rasgos asiáticos se acercó a él mientras tomaba la sombra bajo un cocotero. Era Hayao Nakayama, presidente absoluto de Sega, y le invitó a Japón para presentarle un nuevo producto tecnológico que lo iba a cambiar todo, la Sega Mega Drive, posteriormente conocida como Sega Genesis en EEUU. Tom se enamoró de aquella tecnología y pasó a ser nuevo presidente de Sega of America, pero pronto la junta directiva de Japón empezó a arrepentirse de haber elegido a Kalinske; tenía una visión radicalmente distinta a la de Hayao Nakayama.

Sus primeras palabras cuando viajó por segunda vez a Japón fueron “La Mega Drive debe venderse a un precio más barato que el actual, Altered Beast no es un vendeconsolas, hay que crear juegos en Estados Unidos, facilitar el desarrollo de juegos por parte de terceros, y por último hacer publicidad agresiva contra Nintendo haciéndola ver como una consola para niños pequeños.” Tras un interminable silenció añadió “Ah, y necesitamos una mascota, y su juego debe ir incluido en la Mega Drive“. La junta directiva respondió que no iban a hacer nada de lo sugerido por Tom. El nuevo presidente de Sega of America pensó que este iba a ser su trabajo más corto que jamás haya tenido, solo tres meses. Tras abandonar la sala de la junta, Hayao le siguió al paso y le dijo “Todos creen que estás loco, pero te doy mano libre en EEUU. Ese era el trato“. Y así empezó a gestarse una nueva era.

 

Estas “locas” decisiones hicieron vender un millón de consolas en solo 12 meses, y pasar del 1% del mercado de los videojuegos al 50% en solo cuatro años. Hayao y Tom estaban muy contentos, pero la junta japonesa se sentía totalmente humillada. Hasta en el propio desarrollo de Sonic, el buque insignia de Sega, Tom Kalinske quería dejar su huella, tomando la decisión de eliminar a la novia humana que iba a tener el puercoespín, llamada Madonna. Nakayama no paraba de recriminar a la junta el gran fracaso de Sega en Japón en comparación con el enorme éxito de Sega of America y Sega of Europe, provocando un gran resentimiento y deseo de venganza que estallaría en 1996.

Kalinske era consciente que la Mega Drive/Genesis estaba agotando su ciclo vital y cada año costaba más trabajo igualar técnicamente a los juegos de la principal competidora, la Super Nintendo. El Mega CD (Sega CD en EEUU) no fue la revolución esperada, y el 32X era una broma del mal gusto, por lo que había que ir pensando ya en una sucesora. Lo que muchos no saben es que la primera opción no iba a ser la Sega Saturn, que estaba siendo diseñada en Japón. Tom tenía otro plan en mente.

Jim Clark, por aquel entonces presidente de SGI (Silicon Graphics Inc.), decidió reunirse con Tom Kalinske y presentarle un nuevo chip gráfico que habían diseñado para ser usado en una consola de videojuegos. Tom estaba maravillado con aquellos gráficos, pero le contó que en América no fabricaban hardware y le concertó una entrevista con Sega of Japan. Una vez allí de nuevo los japoneses desconfiaron de todo lo que viniera de fuera, y no hacían otra cosa que poner faltas al producto de Silicon Graphics. Tras meses de revisiones Sega of Japan no pareció aún convencida, y Jim Clark confesó a Tom que no sabían qué más hacer, que habían perdido meses de trabajo y mucho dinero en el nuevo chip. Kalinske se encogió de hombros y no tuvo otra opción que sugerirle que visitase otras empresas de videojuegos. Y así nació la Nintendo64.

Pero ahí no queda la cosa. Sony fue la empresa que más apoyó el Mega CD, más incluso que la propia Sega, y las relaciones entre el jefe de Sony América y Tom eran excelentes, hasta tal punto que existe un documento que afirma la intención de Sony de desarrollar una nueva consola con Sega aprovechando la experiencia obtenida con el lector CD de la Mega Drive. El propio Tom llevó el documento a Japón, pero de nuevo se encontró con la intransigencia de la junta. Sega of Japan prefería desarrollar su propio hardware, algo lógico por otra parte, pero la sinergia con Sony hubiese sido algo histórico. Y así nació, tras acudir a Nintendo y obtener otra negativa, la Playstation.

Durante la primera mitad de los 90 todo fue formidable para Sega, vendiendo millones de consolas y creando un personaje que ya forma parte de la iconografía de los videojuegos, Sonic. Pero la junta de Sega of Japan esperaba su oportunidad para pronunciar el “os lo dije“, y eso pasó con el 32X, uno de los mayores fracasos de Sega. A diferencia del Mega CD, desarrollado íntegramente en Japón, el 32X tenía su base ideológica en Estados Unidos. Joe Miller fue el verdadero padre de este accesorio del que esperaban vender millones, pero su rotundo fracaso dio alas a los japoneses y retomaron el trono de Sega. En 1996 la junta de Sega of Japan canceló el desarrollo de cualquier software para Mega Drive/Genesis, aún cuando seguía teniendo un buen volumen de ventas, se centraron totalmente en la Sega Saturn, y Tom Kalinske, ya con las alas rotas, abandonó Sega para siempre. Sin embargo, su sombra sigue siendo aún larga, y a día de hoy somos muchos los que echamos de menos este fantástico periodo. Gracias, Tom, por darnos una adolescencia tan divertida y apasionante.

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