LA TURCA Por: Christian Martinoli

 

Se trataba de un suicida, de esos que de pronto se ponen en la cornisa para que termine todo. Si, el valiente que agarrara al Necaxa necesitaba tener una dosis de locura como para atreverse a hacerlo. Es cierto la etapa “post Ruso” no podía ser peor (era mas difícil igualar los números de Brailovsky que evitar el descenso de los Rayos, ¡Imaginense!, pero igual había que ser guapo para echarse ese trompo a la uña.

Fue ahí donde apareció Sergio Bueno. Un tipo serio, discreto, decente, correcto en las formas, muy incisivo con su chamba (incluso los que han trabajado con el, lo catalogan como una persona testaruda), pero sobre todo un fanático de la táctica, del trabajo y de las repeticiones.

Todavía recuerdo que un día antes que le dieran el equipo de Aguascalientes, había comentado un partido del Atlas en la radio, y contrario a varios de sus colegas que buscan los medios de comunicación para mantenerse vigentes, Sergio evito pontificar y prefirió expresarse de manera cordial, didáctica

El nuevo técnico de los Hidrocalidos llego a un cuadro devastado en lo anímico, sin puntos y “megahundido” en la porcentual. Para colmo, lo recibieron con uno de esos errores que la gente ve con ojos de robo (aquel gol que entro medio metro y no se lo otorgaron); pero a diferencia de lo que uno hubiera imaginado el entrenador no se desgasto “mentandole la madre” al cuerpo arbitral, sino que acepto con cierto dejo de humor e ironía el fallo y advirtió que confiaba plenamente en poder salvar al conjunto rojiblanco.

A partir de su arribo varios jugadores entendieron que esta puede ser la ultima oportunidad de jugar en Primera División, porque muchos ya son casquillos quemados, así que medianamente dignificaron su profesión Hace cuatro fechas que Necaxa no pierde, acumula tres victorias consecutivas y por lo menos ya le movió un poquito los cimientos a los otros protagonistas del descenso.

Obvio, tanto esfuerzo todavía no es suficiente como para evitar la perdida de la categoría, pero el camino por el que transitan es el correcto. Con nueve fechas por delante, los Rayos están obligados a terminar por lo menos con 18 puntos el campeonato (hoy tienen 10) si no estaran descendidos en automático (a reserva de que Gallos solo consiga un punto de 27 posibles).

Lo interesante podría llegar si es que logran sumar mas de 22 unidades en el torneo, porque ahí ya obligan a todos. Eso si, en caso de culminar con 30, se salvarían sin importar que hagan los demás (obvio estarían en La Liguilla, Quatrocchi seria convocado para jugar la Copa América con Argentina, y como capitán, el Conejo jugaría el Mundial de Brasil, el “Gringo” Castro se convertiría en un buen jugador, Suárez ya estaría haciendo maletas para que lo echen a perder en el América y la estatua de Bueno estaría en lugar de las fuentes del Estadio Victoria).

Los números parecen crueles para Sergio, pero lo que hace un mes era una historia sentenciada, ahora, gracias al trabajo y al convencimiento podría ser diferente.

FUENTE: Diario Deportivo RECORD

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