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lunes, 9 de diciembre de 2013

Reseña: Elysium

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Neill Blomkamp tomó al mundo por sorpresa en 2009 con la realización de su primer largometraje, District 9 (Sector 9), cinta de ciencia ficción inspirada en su propio cortometraje Alive in Joburg y producida por Peter Jackson

Cuando empezó a circular información acerca de Elysium, su siguiente proyecto, las expectativas eran altas. Desde un principio se sabía que sería otra historia de ciencia ficción, pero lo que más llamaba la atención era el conocimiento de que en esta ocasión habría un estudio de Hollywood financiando el proyecto, permitiéndole acceso a más recursos tanto físicos como económicos.

La historia de Elysium tiene lugar en el año 2154, y nos encontramos con que en la Tierra la división de clases ha alcanzado el extremo. A principios del siglo XXII, con sus recursos naturales prácticamente agotados y llena de contaminación sin límites, la Tierra dejó de ser un hogar adecuado para la clase acomodada, por lo que se construyó una enorme estación orbital, donde pueden llevar una vida de lujo y relajación, contando con la más avanzada tecnología y un nivel de medicina capaz de curar cualquier padecimiento o lesión.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Reseña: Rush (Rush, Pasión y Gloria)

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Ron Howard es un veterano director, responsable de algunas películas bastante buenas (A Beautiful Mind, Frost/Nixon), pero también de algunas bastante mediocres (Cocoon, Far and Away, Ransom, Angels and Demons), así como de algunos documentales que van de aburridos a interesantes, pero su trabajo suele caracterizarse por una solidez digna de resaltar, así que para mí suele ser una cuestión de analizar el tema de la película o el material de origen, o de quien sea su guionista antes de decidir si voy a ver alguna de sus películas en el cine o no.

En el caso de su cinta más reciente, Rush (estrenada en México como Rush: Pasión y Gloria), se trata de la historia de la rivalidad de dos grandes pilotos de Fórmula 1, con un guión escrito por Peter Morgan. Morgan es el guionista de The Last King of Scotland, The Queen, The Other Boleyn Girl, y Frost/Nixon, así que eso cubría tema y guionista.

Tratándose de una historia basada en hechos reales, mi mayor preocupación, de inicio, hubiera sido que Howard cayera en lo que considero es el problema, por ejemplo, con Apollo 13, una de sus primeras películas exitosas: parece un documental. Afortunadamente, en el caso de Rush la historia no está basada en las memorias de nadie, y Peter Morgan ha demostrado que puede hallar ángulos interesantes desde los cuales contar esta clase de historias sin necesidad de caer en un simple relato de los hechos.

La historia cuenta la rivalidad de dos pilotos de carreras en los 1970s, James Hunt (Chris Hemsworth) y Niki Lauda (Daniel Brühl), cubriendo sus primeros enfrentamientos, su llegada a la máxima categoría del automovilismo deportivo, la Fórmula 1, y su legendaria pelea por el Campeonato Mundial de Pilotos en la temporada 1976. En vez de centrarse en contar sólo la competencia en la pista entre los dos pilotos, la película explora las opuestas personalidades de los protagonistas.

Hunt era un piloto apasionado y visceral, para quien la carga de adrenalina era la principal razón para competir en un deporte tan peligroso, o como se le cita en la película, "mientras más cerca te encuentras de la muerte, más vivo te sientes". En contraposición, Lauda siempre fue un piloto frío y calculador, para quien ser un piloto profesional era sólo una forma de ser exitoso al dedicarse a algo para lo que era bueno, aceptando los riesgos como parte inherente de la carrera de su elección. Y es precisamente el contraste entre los motivos y la manera de llevar sus vidas y carreras lo que hace que Rush sea mucho más que un simple docudrama deportivo.
Para poner la historia en contexto, habría que apuntar que ningún piloto de Fórmula 1 ha fallecido en una pista de carreras desde 1994, cuando Ayrton Senna sufriera un accidente fatal en el Gran Premio de Italia, pero entre 1970 y 1977 hubo once fallecimientos de pilotos de F1, ya sea en competencia, en pruebas calificatorias, o en las prácticas previas a una carrera. Decir que dos pilotos fallecían cada año parece una exageración, pero sumando otras categorías resulta una cifra muy cercana a la realidad de la época.

Para esta película, Howard reclutó los servicios de Anthony Dod Mantle, un experimentado cinematógrafo británico que ha colaborado frecuentemente con Danny Boyle, y el resultado es espectacular, pues no sólo logra capturar la atmósfera retro necesaria para una película ambientada hace cuarenta años, si no que lo hace de una manera tal que podríamos estar hablando del mejor trabajo visual de la carrera de Howard, empatando su búsqueda de un realismo visual con una manera interesante de mostrar las diferentes situaciones.
Mención especial merecen las actuaciones, sobre todo de Daniel Brühl, quien con una ligera ayuda prostética se convierte en una versión joven de Lauda, capturando a la perfección algunos de sus manerismos y su peculiar manera de hablar. A Hemsworth siempre se le ha criticado por considerarlo como un actor limitado, pero su carisma y energía capturan la esencia de la clase de playboy aventurero que fue Hunt.

La película resulta sumamente entretenida, lo cual siempre se agradece, pues es otra forma de distanciarse de los documentales que suelen seguir temáticas similares. El trabajo narrativo y de construcción de la historia está realizado de una manera tan buena, que incluso si son aficionados a la Fórmula 1 y conocen lo que ocurrió durante la mítica temporada de 1976, en la cual se centra el tercer acto de la película, se verán movidos por la forma en que está contada la historia.

Película sumamente recomendada, incluso si no les gustan el automovilismo o las carreras.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Reseña: Man of Steel (El Hombre de Acero)

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Siete años pasaron para que Warner Bros. decidiera que era hora de volver a intentar llevar a Superman a la gran pantalla, y lo hicieron buscando apartarse lo más posible del tono y estilo de su intento anterior, Superman Returns. Lo consiguieron, pero tras haber visto el resultado, Man of Steel, no estoy seguro de que se trate de algo necesariamente positivo. Pensando en duplicar el éxito obtenido por Christopher Nolan con su trilogía de películas de Batman, el estudio contrato al director y productor para que se encargase de supervisar el proyecto. Como era de esperarse, Nolan llevó a bordo a David S. Goyer, guionista conocido en Hollywood por, según ellos, su amplio conocimiento de comics y sus personajes. Una vez que se eligió a Zack Snyder para encabezar el proyecto, Nolan pasó a ser una figura simbólica y dejó el control creativo del proyecto en manos de Goyer y Snyder.

Normalmente diria que cualquier proyecto que se sacude la mano directa de Nolan tiene oportunidades de mejorar por esa sola situación, pero en este caso, debido al personal involucrado, no creo que sea así.

Man of Steel abre con una espectacular secuencia que nos muestra a Krypton, planeta que alberga a una avanzada civilización extraterrestre, enfrentando un potencial cataclismo. La desesperada situación provoca una revuelta de parte de un sector de la milicia, al tiempo que el científico más reconocido del planeta ha tomado una drástica decisión. Las agendas de los militares, encabezados por el General Zod (Michael Shannon), y de Jor-El (Russell Crowe), el científico, son opuestas, llevando a un enfrentamiento entre ambos hombres. Jor-El y su esposa acaban de tener un bebé, y han decidido enviar a su hijo fuera del planeta, con la esperanza de que algún día pueda reconstruir la gloria de Krypton en otra parte del Universo. Para ello necesitan un códex, mismo que los militares también desean obtener a fin de corregir los errores en la sociedad kryptoniana.
La rebelión de Zod es aplastada y Jor-El envía a su hijo al espacio. Zod y sus asociados son condenados a un agujero negro artificial, y poco después Krypton es destruido como consecuencia de los errores cometidos por sus dirigentes, dejando en libertad a Zod y sus cómplices. Mientras tanto, la nave que lleva a Kal-El, el hijo de Jor-El, cae en la Tierra, donde es recogida por Martha y Jonathan Kent (Diane Lane y Kevin Costner), quienes crían al niño como si fuera suyo.

Al correr de los años descubren que éste tiene habilidades y poderes que lo separan de los seres humanos, por lo que lo crían con un sentido de urgencia de ocultar su verdadera naturaleza a como de lugar. Al alcanzar la edad adulta, Kal (Henry Cavill), llamado Clark por sus padres adoptivos, se lanza a un viaje de autodescubrimiento, tratando de descifrar los misterios detrás de su origen y de encontrar su lugar y objetivo en el mundo.

Al descubrir su origen gracias a tecnología de su planeta natal, Kal atrae la atención de Lois Lane (Amy Adams), una exitosa periodista quien empieza a seguir los pasos del misterioso hombre que ha dejado tras de si una serie de incidentes inexplicables, y también de Zod, quien a la distancia detecta el uso de tecnología kryptoniana. Zod llega a la Tierra y amenaza con destruir el planeta si Kal no se revela y entrega a él. Kal decide hacerlo por el bien de su hogar adoptivo, pero tras descubrir que Zod piensa acabar con la Tierra de todos modos decide usar sus poderes para enfrentar a los presuntos conquistadores, iniciando un conflicto de grandes proporciones entre los kryptonianos.
La película tiene una gran cantidad de errores e inconsistencias en el guión, con una historia poco clara y un mal desarrollo de los personajes. A pesar de contar con un atractivo diseño de producción y espectaculares -si bien no siempre claras o fáciles de apreciar- secuencias de acción, la película fracasa en muchos aspectos.

Tal vez el más importante sea el de establecer a su protagonista como el héroe de la historia, pues la falta de desarrollo del personaje termina por mostrarnos a un ser con poderes y habilidades superhumanas, pero sin una guía moral que lo distinga de los invasores a quienes enfrenta. Pareciera que Goyer y Snyder hayan decidido no construir al personaje y dejar que la audiencia asumiera que se trata de Superman, y por tanto es el bueno de la historia.

Narrativamente se abusa de una serie de flashbacks para mostrar momentos importantes en la infancia y juventud de Kal, pero suelen ser pedazos inconsistentes con lo que está ocurriendo en el presente, y no contribuyen en nada a crear la idea de que el joven huérfano haya recibido una educación que le permita convertirse en el héroe que se supone es. La relación con su padre adoptivo es conflictiva y en ningún momento explica el desarrollo del carácter de Kal. El último tercio de la película se convierte en una sucesión de peleas a gran escala, donde ninguno de los participantes se preocupa ni por el daño colateral, ni por las víctimas resultantes de su titánico enfrentamiento, fallando una vez más en presentar claramente la diferencia entre los supuestos héroe y villano de la historia.
Para muchos sonará extraño que busque congruencia o lógica dentro de una historia de superhéroes, pero no me parece que una cosa contradiga a la otra. Entiendo la función básica de la suspensión de la incredulidad, requisito indispensable para aceptar situaciones fantásticas y poco realistas como las que se presentan en una película de género, pero el problema aquí es que la historia no es congruente consigo misma, pues no intenta plantearse reglas, o peor aún, lo hace y no las respeta, cayendo en contradicciones e incongruencias tan flagrantes que impiden que sean ignoradas. La personalidad del protagonista parece haber sido construida a capricho de Goyer y Snyder, comportándose de acuerdo a lo que quieren mostrar en pantalla sin importar lo que ellos mismos plantearon con los flashbacks y el viaje de autodescubrimiento.

Aparentemente la mayor lección moral que el personaje recibió al crecer es que el secreto de su origen vale más que cualquier vida humana, y esto se refleja al ver a un ser superpoderoso participar en una destructiva batalla sin mostrar la menor preocupación por la gente a su alrededor, a menos, claro, que se trate de su madre o de la atractiva reportera hacia quien parece haber desarrollado un repentino e inexplicable enamoramiento.

La batalla crece en intensidad, pero de una manera vacía y efectista, sin lidiar con las causas y consecuencias de semejante destrucción y concentrándose en escalar el conflicto entre los dos kryptonianos hasta una situación crítica que llevará al protagonista a tomar una drástica decisión que lo marcará de por vida. El problema es que es tanta la concentración en llegar a esa extrema situación final, que Goyer y Snyder lo hacen de una manera aprresurada y mal planificada, obteniendo una secuencia final impactante y controvertida, pero vacía y mal ejecutada.
Man of Steel no es una mala película. De hecho, creo que un par de ajustes menores podría ser considerada como una buena película de ciencia ficción, con una espectacular visión de lo que podría ser un primer contacto con una civilización extraterrestre agresiva y más avanzada. El problema es que no hay forma alguna de considerarla como una buena película de superhéroes, porque es imposible encontrar en ella a un sólo personaje que pueda ser descrito como un héroe.

De hecho, sopesando los actos que lo vemos realizando a lo largo de la película, me atrevería a decir que el gran villano de la historia es Kal. Me parece importante aclarar que no se trata de una cuestión de verme como un purista y quejarme de que esta versión de Superman no sea como el Superman de los comics o no se parezca a la visión del personaje con la que yo crecí. Si se quisiera llevar la discusión en ese sentido, basta con analizar un poco la historia para darse cuenta de que si se cambiasen los nombres de Krypton, Kal-El y Clark Kent por otros diferentes, la historia funcionaría sin mayor problema y sin que nadie tenga la idea preconcebida de que el protagonista sea un héroe o un personaje con una moral superior. ¿Para qué hacer una película de Superman, si no deseas que se comporte como Superman?

Algo que fue muy criticado de la visión que Bryan Singer presentó del personaje en Superman Returns fue su insistencia en equiparar a Superman con una figura mesiánica, y sin embargo eso es algo que persiste en Man of Steel, incluso de una manera más obvia que en aquella película. El problema es que si la idea del martir no funcionaba emparejada a una versión más tradicional del personaje, usarla con una versión egoísta e inmadura como la que se usa aquí es francamente ridículo y carece de todo sentido. Más arriba comenté que podría tratarse de una buena película de ciencia ficción, pero incluso bajo ese enfoque existen muchos problemas dentro de la historia.
En el primer tercio de la cinta se hace un esfuerzo consciente por explicar algunas reglas y dar un fundamento pseudo-científico para explicar algunas situaciones dentro de la historia, lo cual me parece algo loable. El problema es que en la parte final de la película todo mundo parece olvidarse de las reglas planteadas e ignorarlas a favor de algo que luzca espectacular en la pantalla, y eso es una marca de un mal trabajo del guionista. Habrá quien argumente que el responsable del producto final es el director de la película, y es verdad. Pero en el caso de Snyder sabemos que se trata de un director completamente visual, y que suele concentrarse en lo que quiere mostrar en pantalla y no en contar una historia. Y es por ello que yo pongo la responsabilidad en Goyer.

El supuesto experto en comics residente en Hollywood escribió un guión flojo y disparejo, lleno de agujeros argumentales y contradicciones. Que ha leído muchos comics me queda claro, pues incluso hay un par de monólogos que extrajo palabra por palabra de dos comics diferentes. Uno de ellos, original de Mark Waid, lo pone en boca de Jonathan Kent, mientras que el otro, obra de Geoff Johns, lo deja a Jor-El, y puede que se trate de los mejores parlamentos en toda la película. Pero si se les analiza por separado nos daremos cuenta que cada uno de ellos pertenece a un personaje que no tiene nada que ver con el que estamos viendo en pantalla, pues sus palabras contradicen sus acciones. Algunos de los parlamentos en la película son tan malos que duele pensar que los escribió un guionista profesional, y el hecho de que estos no hayan sido alterados durante la filmación no hace más que confirmar mi valoración de las habilidades como director de Zack Snyder.
Las actuaciones son disparejas, pero esto se debe más a la inconsistencia del guión que a la incapacidad de los actores. Henry Cavill hace un buen trabajo con la personalidad dual de Clark Kent/Kal-El, y me gustaría pensar que pudo ser un Superman memorable con el guión adecuado, mientras que Amy Adams tuvo la suerte de interpretar al personaje con mayor grado de desarrollo en toda la película e hizo un trabajo más que competente en el papel de lois Lane.

Michael Shannon es un buen actor a quien el guión no le permitió espacio de maniobra, y termina convertido en un villano unidimensional, en tanto que el resto del elenco sólo funciona como cartones sin personalidad leyendo desangeladas líneas que no hacen nada ni por desarrollar a los personajes ni por avanzar la historia. En términos generales me parece que Man of Steel es, más que una mala película, una oportunidad desperdiciada.

Su recaudación en taquilla estuvo muy lejos del fenomenal éxito financiero de la trilogía de Batman de Nolan o de los productos más recientes de Marvel, pero fue lo suficientemente sólida como para asegurar la posibilidad de una secuela, misma que fue aprobada incluso antes del estreno de la película. Ojalá que se trabaje para corregir los problemas que tuvo esta primera aventura y que en DC entiendan que el que un guionista lea comics no lo convierte en un experto en el tema, o que el hecho de que la historia esté basada en una historieta no implica que no deba estar bien escrita, pues eso sólo confirma la ignorancia acerca de un medio narrativo al que los estudios ven simplemente como una fuente de licencias y propiedades.

Me gustaría decir que Man of Steel es una película recomendable, pero ese no es el caso y sería irresponsable de mi parte decir que es así. Sólo para los fans incondicionales del personaje y/o de las versiones oscuras y 'realistas' que Nolan y compañía producen bajo los nombres de los personajes de DC Comics.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Reseña: Iron Man 3

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Si había una película que causaba expectación para este verano, o por lo menos para lo que la industria occidental del entretenimiento entiende como verano, era Iron Man 3. No sólo se trata de la secuela de una de las franquicias más exitosas lanzadas en los últimos años, si no también del inicio de la segunda fase de la que indiscutiblemente es la multi-franquicia más exitosa de todos los tiempos, el Universo cinematográfico de Marvel Studios basado en los comics de la editorial del mismo nombre.

La cinta aún tiene pendiente su estreno en los Estados Unidos, pero en México, América Latina y varias otras partes del mundo se acerca ya a cumplir con su primera semana en cartelera, y con mucho éxito, lo que no la exenta de ser el centro de una polémica, pues parece no haber reacciones intermedias a la película, o te gusta, o la odias.

Más que una secuela de Iron Man 2, esta película se siente más como Avengers 1.3, pues la trama inicia algunos meses después de los eventos de Avengers, y la forma en que Tony Stark (Robert Downey Jr.) intenta lidiar con las secuelas psicológicas de lo ocurrido en Nueva York es parte central de la trama, llevando al héroe a una introspección en busca de si mismo.

Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) se ha mudado a vivir con Tony y sigue a cargo de las operaciones día a día de Stark Enterprises, Happy Hogan (Jon Favreau) pasó de ser el guardaespaldas de Tony Stark a convertirse en el director de seguridad de la empresa, y Tony pasa la mayor parte de su tiempo recluido en su taller/laboratorio realizando mejoras a su armadura, habiendo llegado ya a la versión Mark 42 de la misma. Desde los eventos del intento de invasión, tiene problemas para conciliar el sueño, y sus constantes ataques de ansiedad y paranoia empiezan a afectar su relación con Pepper.

Mientras tanto, los Estados Unidos buscan resolver la situación en escalada de un terrorista de Oriente Medio que se hace llamar El Mandarin (Ben Kingsley), y quien suele grabar videos para responsabilizarse de diverso atentados y lanzar amenazas en contra de los Estados Unidos y su presidente. La respuesta ante las tácticas mediáticas de tan colorido personaje es un movimiento de relaciones públicas, que consiste en pintar con los colores de la bandera norteamericana la armadura de Rhodey (Don Cheadle) y rebautizarlo como Iron Patriot.

Al mismo tiempo, dos figuras del pasado de Stark reaparecen en su vida. Aldrich Killian (Guy Pearce) es un científico e inventor que años atrás ofreció a Stark integrarse a un conglomerado de investigación denominado Advanced Ideas Mechanics (AIM), pero fue ignorado más que rechazado. Ahora, convertido en un carismático y emprendedor hombre de negocios, Killian busca convencer a Pepper Potts de invertir los recursos de Stark Enterprises en el desarrollo de algunos proyectos de AIM, a lo que ella se rehusa.

Por otro lado, Maya Hansen (Rebeca Hall) es una investigadora con quien Tony tuvo un affair de una noche, tras la cual distraídamente contribuyó a resolver uno de los problemas de su investigación. Ahora Maya está trabajando con Killian, pero quiere consultar a Tony acerca de un inesperado desarrollo en su trabajo para AIM.

Poco a poco se desenreda una trama en que el trabajo de Maya, la verdad acerca de AIM y las actividades del Mandarin están estrechamente ligadas, y Tony y Pepper están en el centro de atención, convertidos en los blancos principales de una peligrosa amenaza. Cuando se ve aislado de su laboratorio y tecnología, Tony tendrá que probarse a si mismo que él es algo más que un millonario inventor enfundado en una armadura de alta tecnología.

Para esta nueva entrega de la saga se reclutaron los servicios de Shane Black, guionista creador de la serie Lethal Weapon y escritor director de Kiss Kiss, Bang Bang, para escribir y dirigir la película. Black había trabajado previamente con Downey Jr., y la química de trabajo entre ambos es perceptible, maximizando la capacidad de comedia que el carismático actor posee para crear una comedia de acción sumamente ágil y entretenida, recordando algunos de los trabajos anteriores de Black al tiempo que homenajea algunas historias de espías de los 1970s y 80s.

Un punto importante a destacar es el cambio de enfoque en esta entrega, pues el centro de atención deja de ser el superhéroe, permitiendo que sea Tony Stark quien complete el arco de personaje iniciado en la primera película y demostrando de una vez por todas que el hombre es más importante que la máquina y que el héroe no es el guerrero en armadura, si no la persona debajo de toda esa tecnología, cerrando además una pregunta existencial planteada en Avengers y concluyendo de gran manera la primera trilogía del personaje.

Las actuaciones, como de costumbre, son de gran nivel. Downey Jr, Paltrow y Cheadle tienen a sus personajes perfectamente dominados, y las adiciones de Pearce y Hall mantienen el alto nivel interpretativo a que esta saga nos está acostumbrando. Destacaría la labor de Sir Ben Kingsley, quien a pesar de no tener tanto tiempo en pantalla como se hubiese podido anticipar tras la atención que recibió durante la campaña promocional de la película, logra una gran caracterización de dos aspectos de un personaje engañosamente simple, y aporta otra capa de humor y complejidad a la historia.

Iron Man 3 es una gran manera de arrancar el verano cinematográfico, demostrando que todavía es posible en Hollywood realizar películas inteligentes y entretenidas sin necesidad de envolverse en falsas pretensiones. La segunda fase del Universo Marvel en cine está en marcha, y desde ahora anticipamos que será al menos tan exitosa como resultó la primera.

Película sumamente divertida y altamente recomendada para quienquiera que busque un par de horas de entretenimiento.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Manual de convivencia con un videojugador/a

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Los videojuegos han experimentado una expansión enorme y han pasado de ser un entretenimiento casi marginal y estar mal visto por la sociedad a llegar a todas las masas sociales y tipos de personas. Por esto, es muy probable que en tu casa tengas uno o varios familiares que jueguen a videojuegos; te has independizado y tu pareja es videojugador/a; vas a casa de un amigo y su hermana está viciándose…, y así con cualquier otro ejemplo que se te ocurra. Vamos, que casi seguro convives o te has encontrado con alguien que disfruta de los videojuegos, pudiendo tú mismo formar parte de ese grupo, por supuesto.


Debido a todo esto, creo que es buena idea elaborar una lista de advertenciaspara cuando una persona está jugando o efectuando tareas relacionadas con el mundillo,que deberían ser tomadas casi como reglas para respetar ese momento sagrado del día para todo amante de los videojuegos:
  • La televisión más grande de la casa es para la videoconsola. En caso de no ser posible, se comprará una más pequeña que será exclusivamente utilizada para esta finalidad.
  • El campo visual y sonoro entre la televisión y el sofá es sagrado. Si se ha de pasar por delante o hacer ruidos que impidan la correcta recepción de ambos, por la razón que sea, se avisará con tiempo y se preguntará si se puede, esperando el momento de la respuesta afirmativa.
  • Estudio y/o trabajo 8 horas al día, por lo que necesito un rato para mi ocio. El tiempo puede variar depende de las ganas y cantidad de cosas que tenga que hacer.
  • Está prohibido utilizar técnicas de distracción hacia el videojugador/a, como tocamientos obscenos o insinuaciones con tal de desviar su atención (no obstante hay una alta probabilidad de que el propio jugador pierda el interés porque se respete esa regla dependiendo de las circunstancias…).
  • Durante el transcurso de las partidas están permitidos comentarios por parte del jugador que no sean políticamente correctos, como insultos, tacos, frases despectivas y cualquier otra expresión verbal que quizá se parezca a un ladrido. Estos comentarios sirven para aliviar tensiones y no suelen ir más allá. Como se explica más adelante, si alguien está mirando, no debe hacer comentarios de “no es para tanto”, “sólo es un juego” y similares, ya que posiblemente favorezcan lo contrario de lo buscado, con un incremento de los comentarios malsonantes.
  • Las partidas online, por norma general, no se pueden parar, así que si alguien quiere algo deberá esperar a que se acabe la partida actual, y sin meter presión.
  • Mientras se está jugando, si hay hambre, se picarán Doritos, Cheetos, palomitas o similares y, para beber, Coca-Cola o Cerveza, siempre frías. Y deberá haber reserva en la nevera, por si acaso.
  • Los videojuegos no me vuelven violento. No por atropellar peatones en el Carmageddon lo voy a hacer en la vida real, no porque juegues al Cooking Mama vas a saber cocinar un plato elaboradísimo.
  • Mientras se está jugando, quizá esté presente alguien a quien no le gustan los videojuegos. No hay problema en que esté mirando, pero deberá evitar en la medida de lo posible hacer comentarios de que es aburrido, malo, que se quite ya porque llevas jugando una hora, que los videojuegos son para niños, etc. Si se van a efectuar estos comentarios, mejor irse a hacer otras cosas que no interfieran con los videojuegos y no aburrirse con lo que no le gusta.
  • Cuando estoy jugando mi cerebro probablemente se ponga en modo ignorar a todo lo que no sea el videojuego, pues necesita la máxima concentración. De modo que el jugador pasa a ser sordo, mudo y ciego para todo lo que lo rodea. Sólo cabe la posibilidad de que salga de este modo si es por una razón de fuerza mayor, y no se tratará de interferir con él por tonterías.
  • Si compro una edición especial de un videojuego o videoconsola, pósters, tazas y demás merchandising… serán tratados, guardados y conservados en lasmejores condiciones posibles.
  • En caso de que venga un un invitado/a que quiera jugar, no se le debe ponerningún impedimento y se hará todo lo posible por dejarle disfrutar, siempre y cuando espere su turno si cuando llega el usuario usual está enfrascado en una partida online o una de modo un jugador y aún no ha podido salvar el progreso.
Que se tengan en cuenta todas estas advertencias y se cumplan en mayor o menor medida depende de varios factores propios de cada hogar, pero siempre hay que intentar que se vuelvan casi sagradas para que los videojuegos puedan ser disfrutados fuera de un entorno hostil a ellos.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

EL ACORTADO PRESUPUESTO FAMILIAR

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 Yo, como la mayoría de los mexicanos, no cuento con un postgrado en economía, ni estudié finanzas en el ITAM, ni cuento con un coeficiente intelectual mayor a 130, pero, a pesar de esas ‘carencias’ llevo un presupuesto que me permite pagar mis cuentas mes a mes.
Suponiendo que tuviera la intención de adquirir un seguro de gastos médicos mayores, que no puedo negar que es hoy una verdadera necesidad, ya que la medicina pública no me ofrece lo digno y la privada es sumamente cara, ¿qué haría?
Bueno, yo, como cualquier otro mexicano, qué digo mexicano, cualquier otro ser humano, lo primero que tendría que llevar a cabo sería un ajuste de cinturón; tendría que ahorrar. Para esto, generaría una lista de mis gastos mensuales y los priorizaría. Acto seguido, identificaría los gastos no tan necesarios y los eliminaría para el siguiente mes.